
Ir al cine en Granada ahora supone visitar alguno de los centros comerciales de la capital o de su Área Metropolitana. Solo el Madrigal subiste en pleno centro como una isla en medio de un cambio de tendencia que, en las últimas décadas, ha visto morir muchas de las salas de la ciudad que, desde finales del siglo XIX, fueron emergiendo y muriendo.
Publicidad
Desde 1895, cuando se solicitó el primer permiso para proyectar imágenes en el Humilladero, han estado en funcionamiento más de medio centenar de salas de cine en la capital granadina. La mayoría de ellas han ido desapareciendo y han emergido otras, bajo una fórmula totalmente distinta basada en amplios espacios con varias salas en centros de ocio.
La cuenta en X de Film In Granada ha compartido un anuncido de 1965 que deja muestra de que en la ciudad, hace unas décadas, era posible elegir hasta catorce opciones para ir al cine sin salir de la misma. El servicio público de la Diputación, que tiene como misión promocionar la provincia como escenario de rodaje de producciones audiovisuales, estimular la inversión y el desarrollo local en los municipios granadino, suele acudir a la hemeroteca para mostrar parte de la historia de la ciudad y su relación con el cine.
«Aliatar, Alhambra, Apolo, Astoria, Capitol, Granada, Gran Vía, Isabel La Católica, Goya, Coliseo Olympia, Príncipe, Regio, Victoria y por supuesto, Cine Madrigal. Hubo una época en que los granadin@s podían elegir entre 14 cines, sin salir de su ciudad», enumera en una publicación en la que, bajo un anuncio de periódico, deja una clara muestra de cómo han cambiado los hábitos de consumo.
En la década de los cincuenta el cine se volvió una de las formas de entretenimiento más accesibles, lo que conllevó la apertura de salas por todo el país. Granada no fue ajena a ese 'boom' y se produjeron varias aperturas que extendieron el séptimo arte a los barrios. Desembarcó el cine en el Zaidín con el Cine Central (1956), en la Avenida de Dílar, y en la Chana con el Victoria (1960), el mismo año en el que se inauguró uno de los pocos supervivientes actuales, el Madrigal. En Pajaritos funcionó durante algunos años el Cine Chiky -por su pequeño tamaño-, luego renombrado como Cine Trébol.
Publicidad
Otras aperturas destacadas fueron las del Cine Gran Vía (1950), donde llegaron a programarse veladas de boxeo además de películas; el Capitol (1955), en la esquina de Recogidas con Pedro Antonio de Alarcón, cuando esos terrenos eran las afueras de la ciudad, o el Apolo (1961).
Eso sin hablar de los cines de verano, a los que le hacía falta menos infraestructura para funcionar, como el Alameda o el Vergeles.
Desde 1970 hasta 1995 se produjo una gran crisis en el cine, que provocó múltiples cierres y derribos a lo largo y ancho de la ciudad. De las últimas grandes despedidas fue la de Multicines Centro el 24 de febrero de 2013, cuando sus ocho salas se apagaron para siempre. Hoy día, Kinépolis (Nevada Armilla y Pulianas), Megarama (Neptuno) Serrallo Plaza y Alhsur (La Zubia).
Suscríbete durante los 3 primeros meses por 1 €
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión
Te puede interesar
Los libros vuelven a la Biblioteca Municipal de Santander
El Diario Montañés
Publicidad
Utilizamos “cookies” propias y de terceros para elaborar información estadística y mostrarle publicidad, contenidos y servicios personalizados a través del análisis de su navegación.
Si continúa navegando acepta su uso. ¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?. Más información y cambio de configuración.