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Un paciente covid muy grave conectado a multitud de cables. Dos profesionales enfundados en un EPI, máscara del Decathlon incluida. Hasta aquí podría ser la descripción de cualquier Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de España, pero con una gran diferencia. La cruz de la vidriera delata su ubicación: está instalada en la capilla del Hospital Universitario Virgen de las Nieves.
El momento fue fotografiado y publicado en redes sociales por el intensivista Juan Carlos Luque, uno de los que aparece en la imagen, acompañado del título: «Traqueostomía en sintonía con Dios». Fue a principios de este mes cuando se echó mano por primera vez de la capilla por el aumento de casos covid en Granada, al ser necesarias más camas de este tipo para atender a los enfermos. Trabajar ahí es, según el intensivista, similar a una UCI convencional, ya que cuenta con los mismos medios, pero hay una diferencia que intensifica la carga de trabajo.
«Es más cansado, porque tenemos que estar con los EPI en todo momento. Fuera de la capilla los pacientes están aislados en box individuales, pero aquí no hay, es una sala sin barreras físicas, así que siempre hay que estar con el traje puesto. En la UCI normal los enfermeros ven a los pacientes directamente a través de los cristales, pero aquí no, aunque tenemos cámaras de vigilancia para cada enfermo», detalla. Por lo demás es todo igual, ya que al ser intensivistas están «acostumbrados a trabajar en cualquier situación y bajo presión». Y la máscara del Decathlon que sigue utilizando, esa que tantos españoles donaron a los sanitarios durante la primera ola, la usa más que por seguridad por comodidad, ya que le permite ver mejor.
Y es que, según Juan Carlos Luque, los sanitarios «se adaptan y resisten», pero la tercera ola hace mella: «cada vez estamos más agotados». En cuanto a la imagen que subió a las redes, cuenta que el paciente «está muy grave» y lamenta que asumamos como normal «la cantidad de muertos que hay al día». «Estamos hartos de ver cómo la mayoría de pacientes son cada vez más jóvenes, sin patologías previas. Y también que son contagiados por los familiares más jóvenes», lamenta.
Lo que más le preocupa al profesional sanitario es «la relajación que hay en la sociedad y en la política cuando descienden los contagios»: «No entienden que esto no ha terminado y que va para largo», manifiesta. Y mientras la tercera ola sigue avanzando, Luque trata de «borrar los malos recuerdos como mecanismo de defensa». «El caso que más me ha impactado fue el del compañero médico de Gran capitán que falleció; también matrimonios en los que los dos estaban en la UCI... hay muchas historias, perohay que seguir luchando y no mirar atrás», asegura.
Por último, Juan Carlos Luque insiste en reconocer la labor de todos sus compañeros: «limpiadoras, celadores, auxiliares, enfermeras, médicos, personal administrativo y de mantenimiento; gracias, porque somos una cadena y todos necesarios para que esto funcione». Y aunque la pandemia nos deje imágenes tan impactantes como la traqueostomía a un paciente en medio de una capilla, los sanitarios prefieren pensar en el futuro. Como dice Juan Carlos, luchar y no mirar atrás.
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